pronto divisaron unas escaleras y entraron ... bajaron cuidadosamente unos detrás de otros. Las escaleras crujían a su paso, avanzaban lentamente con cuidado, como con miedo a despertar algún alma en pena que se encontrara en el fondo de dichas escaleras ... ; pero por encima del crujir de las escaleras, se podían oir los latidos de sus corazones, que poco a poco se aceleraban, sonaban altos y fuertes, a punto de desbocarse, cual si fuesen caballos salvajes galopando furiosos por la pradera...

.
Llegaron al final de la escalera. Se toparon con una gran puerta de madera, pero dicha puerta, no cuadraba con el resto de la mansión. Se notaba más moderna y más cuidada. Se miraron unos a otros como preguntando quién se iba a atrever a pasar el primero. Arandiel se adelantó, agarró el pomo con firmeza y sin casi dejarles tiempo de arrepentirse al resto de sus compañeros, abrió con decisión.
Al otro lado se encontraron una gran habitación, sin ventanas, con techo muy alto, las paredes empapeladas, pero con unos motivos nada acordes con el tipo de mansión señorial de principios de siglo en la que se encontraban, eran unos motivos más ... ¿actuales?. Tampoco eran exactamente actuales pero sí más modernos que los del resto de la decoración de la casa. Pero no había nada más, sólo cuatro paredes y un techo

Se encontraron todos en el centro de la gran habitación mirándose con cara de perplejidad. ¿Vacía?. No se lo podían creer, algo no cuadraba, ¿un pasadizo, digamos escondido, para llevar a una habitación vacía?

Arandiel se quedó completamente quieta:
- Esperad un momento, dijo a sus compañeros, ¿no lo notais?.
- ¿El qué?, respondieron todos como autómatas
El aire fuera arreciaba, las copas de los árboles eran movidas a su antojo, cual si fuesen plumas en medio de un remolino. Las primeras gotas de agua empezaban a escaparse. Se empezaron a oir leves truenos en la lejanía, señal de que una tormenta se estaba acercando rápidamente ...
- ¿En serio que no notais nada?

. No hay ventanas, la única puerta de acceso está cerrada, pero existe corriente. ¿No notais el aire dádoos en las piernas?
Todos asintieron casi automáticamente. Comprendieron de repente que tenía que haber alguna puerta, ventana, chimenea o hueco en algún sitio a través del cual se filtrara parte de la tormenta que se estaba formando en el exterior. Miraron todos alrededor de sí, escudriñando cada centímetro de pared buscando aunque fuese un poro ...
De repente, Younas les llamó:
-¡Falta alguien!. ¡No estamos todos!... Echaron un rápido vistazo y como si hubiesen pasado lista, todos se percataron de que faltaba ....¡¡¡Scooby!!!.
Se precipitaron escaleras arriba, llamando a su mascota. Llegaron al hall, sin rasto del perro y sin tan siquiera un gruñido o un ladrido. Se encontraban en el centro de la sala intentando aclarar las ideas sobre lo que podía haberle pasado a Scooby cuando Zack les mandó callar y les preguntó si no notaban algo extraño, algo que no estaba antes de haber bajado las escaleras... Era un olor, pero no les era extraño, era un olor a tabaco dulzón, tardaron poco tiempo en reconocer dicho aroma

¡lo habían olido en el tren!. Les vino a la mente la silueta sentada al fondo del vagón con el humo del cigarro iluminando unos ojos como relojes ... y luego recordaron el episodio de la desaparición de los ordenadores donde volvieron a notar el caracterísco aroma ...
